Enólogo

Fecha creación: 2014-12-06 Visto: 3067 comentarios: 0

Poco me hacía pensar a finales de los años 70 cuando decidí que quería ser enólogo, que iba a acabar teniendo la libertad de poder crear un vino desde cero. Tras 15 años de profesión -seis como enólogo de marqués de Griñon y nueve como asesor independiente- un grupo de personas me hacen la propuesta más atractiva que podía soñar: “somos 20 amigos que queremos seguir juntos en torno a una bodega, y la condición indispensable es que tu capitanees este proyecto. Tienes que buscar una finca, plantar un viñedo, diseñar una bodega y hacernos el mejor vino del mundo”.

Un día leí lo que el chef Joan Roca había aprendido en su estancia en el restaurante el Bulli, que se resumía en LIBERTAD, INCONFORMISMO Y RIESGO. Aunque en mi cabeza siempre rondaba una filosofía similar, desde que la leí me la grave a fuego, y ha sido mi guía en la creación de CASALOBOS.

Dado que aquellos “personajes” que me hicieron el encargo parecía que disponían de “posibles” y cierta facilidad de comunicar y vender el producto, nunca pensé en localizar la bodega en Rioja, Ribera de Duero o Burdeos.

Me tome el encargo como un reto, y ya que me daban la LIBERTAD de crear, decidí ARRIESGAR y localizar la bodega en una región desconocida para el vino, y NO CONFORMARME con hacer un vino más, de verdad este tenía que ser un VINO UNICO.

Entre todos plasmamos nuestro proyecto en un folio en blanco, como si de una carta a los reyesmagos se tratara: que la finca tenga buen suelo, con agua, sin riesgos de heladas, ¡y que sea bonita y bien comunicada!.. ..El vino será frutal y complejo, con crianza en barrica pero sin exceso de madera, rico pero con capacidad para envejecer mucho tiempo…La bodega no solo será un centro de trabajo, sino un lugar de encuentro, con naves de trabajo y una buena zona social…

Han pasado 15 años desde que escribimos aquella carta, y felizmente “los reyes magos” se portaron muy bien con CASALOBOS. Tenemos una buena finca, 20 hectáreas de viñedo en plena producción, una bodega espectacular que visitan con igual atracción los aficionados al vino y a la arquitectura, y un vino, que aunque mejora cada año, ya cumple con nuestras expectativas, y vistos los comentarios recibidos, también gusta a crítica y público.

Queda aún consolidar la marca, seguir mejorando la calidad del vino, crear “un hermano mayor” en las añadas míticas, tal vez “un hermano menor” para cubrir otros huecos del mercado, pero esto ya tiene muy buena pinta…….

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